unpetitcoffre

estudio periodismo. adoro la moda. adicta al chocolate. sinceridad. La buena conversacion. escuchar. leer. escribir. mis gafas. las hortensias. bolsos y zapatos. peliculas antiguas y los numeros pares, pero el 11 es mi dia. grandes sonrisas. la risa. olor a chimenea. los detalles. mi familia. es facil hacerme feliz. paris. invierno. el teatro y viajar. odio las injusticias. creo en el destino y lo que ya se ha escrito no se puede borrar. perfume. idiomas. chanel. dior. infusiones y te. paul newman y "El golpe". vogue y harper´s bazaar. the beatles. vale que hay que hacer caso a los refranes, pero del dicho al hecho siempre hay un trecho. no acepto el "me da igual", las cosas no dan igual. Tengo el firme presentimiento de que perder el tiempo es malo. Me gustan las sorpresas en forma de detalles, y me vale todo.
Soy Cristina Romero, encantada.
“Y aquel lugar. Y aquella sensación… no es fácil de explicar, se mueven los músculos sigilosamente, con un miedo que ni si quiera yo percibo. La boca se tensa y los dientes se aprietan un poquito, como para sonreir tal vez, y el corazón late mas rápido y la mirada se pierde… cuando te nombran.Pero ahora vuelvo a casa, aquí sigue lloviendo y me parece encantador. Y entre todo este frío me calienta saber que pronto parará el coche y estaré en casa, y tú estarás, probablemente, en la cocina acabando de prepar una cena para dos, con esa sonrisa dulce, con ese ‘bienvenida’ en la mirada.Y después vendrá el abrazo, con su respectivo beso y un gran ‘te he echado de menos’ esperando en nuestra cama, donde nos cogerá la mañana entre historias y cuentos, risas, lágrimas y demás excesos.Entre tanto en el edifició se oirá el ruidoso despertar de algún trabajador malhumorado y sonreiremos al pensar que hoy no nos toca levantarnos. Me apretarás mas fuerte para hacerme aún más consciente de que sigues ahí, adormecido en mi espalda y entonces…-Señorita. Ya hemos llegado.”

“Y aquel lugar. Y aquella sensación… no es fácil de explicar, se mueven los músculos sigilosamente, con un miedo que ni si quiera yo percibo. La boca se tensa y los dientes se aprietan un poquito, como para sonreir tal vez, y el corazón late mas rápido y la mirada se pierde… cuando te nombran.
Pero ahora vuelvo a casa, aquí sigue lloviendo y me parece encantador. Y entre todo este frío me calienta saber que pronto parará el coche y estaré en casa, y tú estarás, probablemente, en la cocina acabando de prepar una cena para dos, con esa sonrisa dulce, con ese ‘bienvenida’ en la mirada.
Y después vendrá el abrazo, con su respectivo beso y un gran ‘te he echado de menos’ esperando en nuestra cama, donde nos cogerá la mañana entre historias y cuentos, risas, lágrimas y demás excesos.
Entre tanto en el edifició se oirá el ruidoso despertar de algún trabajador malhumorado y sonreiremos al pensar que hoy no nos toca levantarnos. Me apretarás mas fuerte para hacerme aún más consciente de que sigues ahí, adormecido en mi espalda y entonces…
-Señorita. Ya hemos llegado.”